Fué en el mes de mayo, del año de 2004, cuando mi cuñado, mi mujer y yo mismo, después de unos días dándole vueltas a nuestras cabezas y a nuestros gustos y fobias, comenzamos nuestra aventura en coche por la carreteras de nuestro Ourense natal con un destino no muy concreto pero si con la certeza y la intención de llegar a Paris y a Ámsterdam. Hablo de falta de planificación en el sentido de que no llevábamos un viaje tal como se ofertan y se venden en la mayoría de las agencias de viajes, pero lo que si teníamos eran multitud de anotaciones en nuestras libretas, en nuestras guías, en nuestras cabezas, teníamos grandes esperanzas de llegar, de ver y de disfrutar de unos días en lugares y ciudades que hasta ahora no conocíamos más que de una forma "documental" (miento, Toño, mi cuñado ya era un experto en la visita de alguna de las ciudades que pretendíamos ver). Con ese ánimo partimos
El relato que viene a continuación no tiene mas pretensiones que lo que empezó siendo una pequeña broma entre los tres, una broma en forma de acta testimonial de nuestro deambular por Francia y los Países Bajos, pase a ser un recordatorio de nuestra aventura juntos por la vieja, la bonita, la sugerente, la mágica, la interesante,....y multitud de adjetivos mas que se le pueden asignar a "Europa", a esta parte de Europa
Únicamente, por ultimo, desear que el que "tenga estómago" de leer estas líneas, y de mirar estas estampas, se lo pase al menos bien
Un “saudo”, 9 de agosto del 2004
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